



CUARTO DÍA DE LA NOVENA
Te adoro, te alabo, te glorifico y te doy gracias, Hijo de Dios vivo, dulce Jesús mío.
Que nos diste ejemplo de humildad al doblar tus rodillas para lavar y secar los pies de tus discípulos.
Que te quedaste humildemente oculto en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía para alimento de nuestras las almas.
Este Sacramento, Señor, es el don mas fino que dejaste a tu Iglesia cuando partiste de este mundo al Padre.
Es el memorial de tu infinito amor.
Es el Pan de los Ángeles que satisface a quien lo come debidamente y lo hace una misma cosa contigo, pues él queda en ti y tu, Señor, quedas en él.
Por todos estos misterios de tu vida humilde te suplico mi Dios y Señor, concédeme la gracia del arrepentimiento y de una sincera confesión de mis pecados y haz que te reciba con pureza en esta vida y te goce en la eterna.
LECTURA PARA EL DÍA 4º
"De dos modos podemos llevar la cruz del Señor, o ontrolando, mediante el ayuno y la abstinencia, mi desordenada naturaleza, o por compasión al prójimo, considerando como nuestras sus necesidades. El que se conduele de las necesidades ajenas lleva la cruz en su corazón". (San Gregorio Magno)